Mi marido era un hombre de edad, tenía mucho dinero por lo tanto tenía mucho poder. Un día me cansé de estar con él y me fui. Yo era una especie de anime, a veces era humana. Conocí a un chico anime muy atractivo e hicimos la cosa. Estaba muy enamorada de él. Pero mi marido mientras tanto salió en mi busca, porque jamás iba a dejar que yo le abandonara. Con el chico anime viajamos por muchos países, conocí muchas culturas, saboreé muchas comidas y bebidas, realmente me sentía magnifica hasta que un día me secuestraron. Por supuesto era mi marido quien mandó secuestrarme. Estaba aterrorizada, no sabía lo que me esperaba con él. Pero tenía algo a mi favor: él estaba muy enamorado de mí, podría engatusarlo. Me puse rápido una blusa transparente, mis pezones se veían claramente.
Me subí en el ascensor que iba a su habitación, estaba nerviosa, no sabía si el plan funcionaría. Cuando me vio, corrí a sus brazos y le dije: -Mira, mis pezones se ven claramente....- el pervertido sonrió y empezó a acariciarme, el plan había funcionado. Cuando llegó la hora del coito, me fijo en el miembro sexual de mi marido, y tenía pues, atrás del pene, un tubo de vidrio largo y fino; y él le llamaba pene a eso. Me dijo entonces que no me asuste, que me penetraría con el pene natural para que no me duela. Me sentí aliviada.
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